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Bartolomé Esteban Murillo

Bartolomé Esteban Murillo. El Joven Mendigo. (1650)

Bartolomé Esteban Murillo. Niños Jugandos. (1675).

Bartolomé Esteban Murillo. El Muchacho al Perro. (1650). 


El Barroco


Bartolomé Esteban Murillo. El Pequeño Negociante de Frutas. (1670).  
 


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Bartolomé Esteban Murillo. El Pequeño Negociante de Frutas. (1670). 

A Murillo le gusta pintar la gracia de la infancia y el espectáculo de la vida diaria andaluz. Estas escenas se desarrollan en las calles de Sevilla o en la campaña circundante, son de un realismo emocionante. La tecla ligera y precisa del pintor hace maravilla. Cada detalle es reproducido minuciosamente. La expresión de las caras está neta, la nina es seria y muy absorbida por la cuenta de su moneda, el joven negociante es mi atento mi divertido, parece bastante satisfecho. La escena parece desarrollarse a la entrada de la ciudad al borde de la carretera, o delante de un monumento cuya fachada se percibe al segundo plano. 
La línea del horizonte a lejos, se sitúa sobre la parte superior de la obra. Los personajes se ven de tres cuarto, vueltos uno hacia otro. El centro geométrico de la tela se sitúa exactamente entre los dos niños.
Se sitúan los personajes cada uno en una línea de fuerza vertical. La transacción se desarrolla en la línea de fuerza horizontal inferior, entre 2 puntos naturales de intereses.
El segundo plano está constituido por vacío. El primer plan es lleno.
La tela se construye sobre la gran diagonal descendente. La mirada de la muchacha es una buena indicación.
Detalles :
La niña guarda su dinero en una beca colgada a su cinturón sobre la derecha.
Parece que la transacción se refiere a los frutos que están sobre el suelo.
Vueltos uno hacia otro los 2 niños están ocupados a contar el dinero que se encuentra en la mano izquierda de la muchacha. El pintor nos hace penetrar en su intimidad. 
Luz : La luz procede de la izquierda, Colores : Armonía entre colores calientes.
Armonía y contraste.
El aplazamiento de los colores utilizados para elaborar la tela sobre el círculo cromático indica una grande armonía entre colores calientes. 
Telas Similar : 
Bartolomé Esteban Murillo. El Aseo. (1675).
El cuadro se titula púdicamente al Aseo pero en realidad esta abuela está despiojando el joven muchacho. Su gesto no deja ninguna duda sobre la naturaleza de su empleo. Al primer plan y al segundo plano dos naturalezas muertas encuadran la escena principal. Tras restaurarse el niño juega con un pequeño perro lo que refuerza tanto más el carácter muy íntimo de la obra. 

Bartolomé Esteban Murillo. El Joven Mendigo. (1650).
El joven mendigo es una de las primeras escenas de Murillo. Este tema popular tratado de una tecla gruesa y rica, el interés llevado a la luz, la gama coloreada y limitada hacen que esta obra se considera como capital por lo que se refiere al realismo en Sevilla. Suscitará la admiración de los pintores franceses Courbet, Manet y Cézanne al siglo XIX.
Bartolomé Esteban Murillo. Muchachos que Comen Uvas y Melón. (1645).
Murillo es un gran iluminador y transpone a menudo en sus cuadros, incluso religiosos, personajes observados en las calles de Sevilla, jóvenes mujeres o niños. Los dos muchachos son alegres y respiran la alegría de vivir un momento simple. Ningún detalle no es olvidado hasta las peladuras sobre el suelo…